EL PROCESO EN UNA ENCRUCIJADA – ANALISIS – EL TIEMPO

El proceso, en una encrucijada / Análisis

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12 de Octubre del 2013

http://www.eltiempo.com/politica/analisis-del-proceso-de-paz-_13119506-4

 

 

 

El gobierno dejó la ventana abierta para que, en el receso, las Farc resuelvan su encrucijada.

Tras el final del ciclo 15 de conversaciones con las Farc en La Habana, el equipo del Gobierno deja hoy la isla sin haber obtenido lo que esperaba: un acuerdo sobre el mecanismo de refrendación del eventual pacto de paz y, sobre todo, una señal de que esta guerrilla estaría dispuesta a apurar el paso en la negociación.

Las Farc se quedan, mientras tanto, sosteniendo que “nunca en los diálogos exploratorios”, en los que se pactó la agenda de negociación, se comprometieron con un tiempo concreto para el acuerdo de paz. Así se lo dijo a este diario ‘Marcos Calarcá’, uno de los negociadores de la guerrilla.

Y entre las manos semivacías del Gobierno –no vacías del todo, porque se avanzó hasta un 80 por ciento en participación política– y la poca prisa de las Farc, se queda en vilo el proceso de paz. También el país.

En abierta contradicción con lo que dicen en el grupo guerrillero, el jefe de los negociadores del Gobierno, Humberto de la Calle, afirmó este sábado que “la celeridad y su carácter expedito son dos fundamentos sobre los cuales están construidas estas conversaciones”.

Incluso, tras destacar la voluntad de paz que mostraron las Farc con el acuerdo parcial en el tema agrario, afirmó que ahora deben “demostrar con hechos, no con palabras, que esa voluntad todavía existe”. “Esperamos que estén a la altura del momento histórico”, agregó De la Calle, y dijo que es hora de avanzar “si se quiere cumplir con las expectativas de paz que tienen los colombianos”.

Por primera vez en 15 rondas de diálogo, se pronunció un día antes del final del ciclo. Esta es una señal contundente de que algo no está marchando bien con las Farc. También lo es la ofensiva anunciada por el presidente Juan Manuel Santos esta semana contra los bloques Oriental y Sur, quizás los más fuertes del grupo guerrillero.

Por supuesto, este sábado el jefe de los negociadores oficiales ratificó la voluntad del Gobierno de buscar la paz si las Farc se sincronizan con su reloj. Con eso dejó la ventana abierta para que en el receso, hasta el 22 de octubre, esta guerrilla resuelva su encrucijada: mantenerse en el principio expuesto por ‘Iván Márquez’ el 18 de octubre del año pasado en Oslo, de que correr en un acuerdo de paz “solo conduce a precipicios”, o avanzar.

Y hacerlo hasta un punto en el que, a su vez, resuelva la encrucijada que le ha creado al presidente Santos, que ya ha considerado suspender y hasta romper los diálogos.

Seguramente por estrategia, las Farc se portan como si no se hubieran dado cuenta de esto. “El Gobierno hace pataleta en Colombia, pero sus delegados en la mesa no nos han dicho que si no ocurre tal cosa habrá ruptura”, le dijo a EL TIEMPO otro de los negociadores de la guerrilla, ‘Andrés París’.

En el lobby del Hotel Palco, de La Habana, donde se cruzan esporádicamente fuera de la mesa de conversaciones, todo es cordialidad entre los delegados del Gobierno y las Farc. Están llevando la procesión por dentro.

Los escenarios

Si bien dentro del Gobierno hay quienes creen que llegó la hora de hacerles un ‘pare’ a las Farc, también hay quienes consideran que el esfuerzo por la paz debe ir hasta el final. En esta diferencia radicaría no solo la decisión del Presidente de darle a la guerrilla un tiempo más allá de la ronda 15, que consideraba definitiva, sino también su encrucijada: ¿a quiénes hacerles caso?

Pero los escenarios están planteados. El más drástico es dar por clausurada la mesa de negociación. Esto, sobre la base de que el grueso de la opinión pública no resiste un proceso de paz sin suficientes resultados tras un año de conversaciones. Esta debería ser una de las diferencias claras frente a lo que ocurrió en el Caguán.

En contra de esta eventual decisión está el hecho de que dialogar con las Farc, tras 10 años de puro combate militar, ha sido la apuesta más audaz de Santos y vale la pena mantenerla hasta obtener un resultado.

El otro escenario considerado por el Gobierno es irse de la mesa, pero dejar la puerta abierta para cuando el grupo guerrillero renuncie “a las dilaciones”.

En el entretanto, los jefes de las Farc volverían a la batalla y, por supuesto, ni guerrilla ni Gobierno saben si habría regreso a la mesa.

Desde el punto de vista del grupo armado, la falta de celeridad es porque el Gobierno no se ha decidido a poner en marcha sus propuestas.

De otro lado, la suspensión de los diálogos, mencionada como una posibilidad durante un intercambio del presidente Santos con los partidos de ‘la U’ y Liberal, fue asumida por la guerrilla como una eventual pausa electoral.

Este, sin embargo, no ha sido un tema de la mesa de paz de La Habana. A las Farc les suena, pero la ven compleja si incluye su salida de la isla hacia territorio colombiano durante el tiempo que dure.

A punto de cumplir un año de negociación, lo cierto es que la diferencia de ritmos entre el Gobierno y la guerrilla, sumada a la campaña electoral, amenaza con reventar el proceso de paz. Y cada parte parece asumir hoy que el balón está en la cancha de la otra.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @margogir

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