FALLO CONTRA HÉBERT VELOZA GARCÍA, ALIAS ‘H.H.’, QUIEN FUE CONDENADO A SIETE AÑOS DE PRISIÓN – Semana.com

30 octubre 2013  –   Semana.com

PERFIL¿Quién es el primer gran paramilitar condenado por la justicia colombiana?

http://www.semana.com/nacion/articulo/hebert-veloza-una-historia-de-guerra/363026-3

30 Oct 2013 –  Elespectador.com

Fallo contra Hébert Veloza García, alias ‘H.H.’, quien fue condenado a siete años de prisión

‘Lo de la UP fue un genocidio político’

En la sentencia contra el excomandante paramilitar se hace una recapitulación de la violencia que se vivió en el Urabá desde la década de los 80.

http://www.elespectador.com/noticias/judicial/de-up-fue-un-genocidio-politico-articulo-455666

SEMANA.COM

Durante los tiempos duros de la violencia paramilitar, pocos sabían su nombre: Hébert Veloza García. Sencillamente lo llamaban con dos letras: ‘H.H.’. Ahora, cuando un Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá lo condenó a siete años de prisión –en la que se convierte en la primera condena contra los grandes capos de grupos armados ilegales y la número 15 que se profiere en ocho años de puesta en marcha la Ley de Justicia y Paz-, su alias vuelve a estar en primera plana.

Los cargos por los que se le acusó son aberrantes: desaparición forzada, desplazamiento forzado, concierto para delinquir, porte ilegal de armas, homicidio en persona protegida, secuestro, actos de barbarie, actos de terrorismo, hurto agravado y reclutamiento ilícito. Para él, sin embargo, no fueron acciones monstruosas sino cosas normales que pasan en las guerras. Y si de algo sabe él, es precisamente de guerra.
Por algo lo llaman también el hombre de las cuatro guerras. En efecto, según un reportaje de SEMANA, en su edición impresa, había vivido la primera como miliciano de las FARC en Turbo, cuando aún era camionero. Después cambió de bando y se unió a las autodefensas de los Castaño, donde llegó a ser uno de los hombres de confianza de Vicente y de Carlos. A mediados de los años 90 se convirtió en el comandante de los paramilitares en todo el eje bananero. Y lo más importante: controlaba la salida de cocaína en todo el Golfo de Urabá. Los narcos de todo el país le pagaban peaje por este paso, lo que lo convirtió en uno de los hombres más ricos de la región. Los crímenes en los que participó son innumerables.
Incluso se le atribuye la participación en acciones realizadas por las autodefensas en Medellín, como el asesinato de Jesús María Valle, y en Bogotá, como el atentado contra Wilson Borja.
A principios del año 2000 se instaló en el Valle del Cauca, de donde es oriundo, y se puso al frente del Bloque Calima, cuyo dueño era Diego Murillo, ‘Don Berna’. Un frente dedicado al narcotráfico pero al que se atribuyen delitos atroces como la masacre del Naya. En esta región estaba cuando entregó las armas en el 2004, y parecía que su vida daría un giro hacia los negocios y la política. De hecho, en sus fincas ubicadas en el corregimiento El Dos, de Turbo, se iniciaron ambiciosos proyectos de agroindustria. Reunía empresarios y políticos que lo trataban con denodado respeto, ya que era parte del estado mayor negociador de las AUC. Invirtió en empresas de aseo, entre otros negocios. Hasta cuando volvió a las armas.
De él se tuvo noticia cuando un grupo liderado por Pedro Oliverio Guerrero, ‘Cuchillo’, atacó una finca en Meta donde estaba ‘H.H’. Éste logró escapar, pero no dos mujeres que se encontraban con él y que fueron asesinadas brutalmente, una de las cuales era su compañera sentimental. Desde ese momento la guerra fue inclemente. ‘H.H.’, junto a Vicente Castaño y alias ‘Don Mario’, creó un ejército que popularmente se conocía como los ‘Paisas’, cuyo objetivo era doblegar a ‘Cuchillo’ y apropiarse de las rutas del narcotráfico en los Llanos Orientales. Pero estaba en estas cuando fue capturado.
Miembros de la Dijín llegaron a una finca ubicada entre Bolombolo y Tarso. Al darse cuenta de que sería capturado, Veloza quiso escapar lanzándose al río Cauca. Cuando se vio en riesgo de morir, desistió de su huida y pidió ayuda. Junto a él había cinco personas más, tres fusiles, 13 celulares y un computador portátil. Con esta detención, la Policía se anotó uno de sus mayores éxitos.
Entonces se inició su juicio. Desde una austera sala en una cárcel de Nueva York (Estados Unidos), ‘H.H’, oyó la condena de siete años de cárcel como pena alternativa proferida por el Tribunal de Justicia y Paz en Colombia. El exparamilitar, extraditado en el 2009, ahora inicia una nueva guerra, según su propio testimonio: contra la conciencia que no lo deja dormir en paz, pues confesó más de 3.000 actos violentos duran los años que fue un cruel protagonista de la violencia.

EL ESPECTADOR.COM

El fallo de 560 páginas contra el extraditado a EE.UU. y excomandante paramilitar del bloque Bananero Hébert Veloza García, alias Don Hernán, Carepollo, Mono Veloza, Hernán Hernández. y su más conocido, H.H., condenado a siete años de prisión, se convirtió en un documento histórico que no sólo revela cómo fue el auge de la autodefensas en el Urabá, sino, además, cómo la omisión y negligencia de las autoridades civiles, militares y policiales permitieron que 15 Convivir, que actuaron durante 1996 y 1998 en la región, financiaran, patrocinaran y se convirtieran una de las fuentes de ingresos de los ‘paras’.

Por estos hechos, un Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá ordenó que se abriera investigación contra las personas que en esa época formaban parte de administraciones públicas, comandaran batallones y tuvieran funciones de vigilancia sobre las Convivir del norte de Antioquia, ya que tienen “responsabilidad” por la ola de violencia que desataron los paramilitares del bloque Élmer Cárdenas en el Urabá antioqueño. El magistrado del Tribunal Superior de Bogota, Eduardo Castellanos Roso también indicó en su decisión que los empresarios de las bananeras Chiquita Brans, Banacol, Unibán, Probán y Del Monti deben ser procesados por haber pactado con las autodefensas el pago de US$0,3 por caja exportada.
Según se lee en el fallo, H.H. y otro exjefe paramilitar del Urabá, Raúl Hasbún, alias Pedro Bonito, les contaron a las autoridades cómo se utilizaron las Convivir como empresas fachadas para realizar los giros de estos pagos. Esta operación fue corroborada al revisar los registros financieros de las supuestas empresas de seguridad y vigilancia. Agregaron, además, que la Convivir Papagayo se convirtió en el bastión del paramilitarismo en esta azotada región del país.

Este es apenas uno de los capítulos que resalta el fallo contra Veloza García, un hombre de 47 años que a finales de los 80 ingresó a una de las fincas de los hermanos Castaño para ser entrenado por el comandante Doble Cero y de esta manera convertirse en uno de los terrores del Urabá. En su carrera criminal inició como comandante del grupo Escorpión, un brazo armado del bloque Élmer Cárdenas. Posteriormente tomó la comandancia del bloque Turbo, para luego convertirse en el máximo jefe del bloque Bananero y bloque Calima, este último que actuaba en el Valle del Cauca.

H.H. fue procesado por los delitos de concierto para delinquir, utilización de insignias y uniformes de uso privativo de las fuerzas militares, homicidio, reclutamiento de menores, desaparición forzada, desplazamiento forzado, secuestro, tortura y actos de barbarie y terrorismo. Por estos hechos fue sentenciado a siete años de prisión por los beneficios de Justicia y Paz y a pagar una multa de $10.500 millones. De no haber sido así, la condena hubiera estado estimada en 40 años de cárcel. Igualmente, Veloza García tendrá que hacer un acto de reparación colectiva con las víctimas del exterminio de la Unión Patriótica (UP) y el asesinato de cientos de sindicalistas que trabajaban en el Urabá.

Esta primera condena contra el bloque Bananero y H.H. —quien todavía tiene que responder por los crímenes cometidos con el bloque Calima— tiene varios capítulos que relatan la historia de cómo una guerrilla fraccionada como el Epl permitió la creación de reductos paramilitares.

Asimismo, es incisiva en determinar como un “genocidio político” los asesinatos sistemáticos contra la UP a finales de la década de los 80.
Según el propio tribunal pudo ser orquestada por varios actores, pero que principalmente por órdenes del clan Castaño se agudizó la persecución. Finalmente, hace un urgente llamado a que se vele por la reparación de las víctimas y se preserven los bienes que han entregado distintos comandantes de las autodefensas, ya que, según un informe de la Unidad para la Atención y Reparación de Víctimas, muchos se encuentran en un estado deplorable por su mala administración.

smartinezh@elespectador.com

@santsmartinez

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