‘EN FARC RECAE EL MAYOR ESFUERZO PARA LOGRAR LA PAZ’: EXFISCAL DE CPI

‘En Farc recae el mayor esfuerzo para lograr la paz’: exfiscal de CPI

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8:19 p.m. | 12 de Noviembre del 2013

Colombia es el caso más singular de los últimos diez años. Nadie ha hecho más que Colombia en todo el mundo. Ha condenado a los máximos dirigentes de las FARC, ha desmovilizado miles de integrantes de los grupos paramilitares y sometidos a cientos de ellos a las leyes de Paz y Justicia. Ha condenado parlamentarios involucrados con los grupos violentos. Ha condenado militares responsables de los llamados “falsos positivos”. Al mismo tiempo ha ejecutado acciones ejemplares para liberar secuestrados como el operativo que logró la libertad de Íngrid Betancourt. Si me permite la analogía del fútbol, Colombia es como Barcelona, tiene que ganar jugando exquisitamente. El acuerdo de paz tiene que satisfacer diferentes requerimientos: verdad, justicia, reparación de las víctimas, desmovilización de las Farc y abandono de las armas, asegurar la no repetición de los crímenes, recuperar por acuerdo y en un solo esfuerzo el monopolio de la fuerza por el Estado. Si se logran todos esos objetivos, será un milagro.

 

Creo que hay un gran respeto y comprensión por Colombia, pero al mismo tiempo la trayectoria jurídica de Colombia, incluyendo la ley de Justicia y Paz, elevan las expectativas. El estado Colombiano no tiene los problemas de Siria o de Sri Lanka. Se espera de Colombia un acuerdo que sea perfecto, que se termine con la violencia y que se cumpla con la ley.

 

No va a ser tan fácil que la guerrilla se comprometa a entregar las armas, a desmovilizarse, a integrarse a la vida democrática. Pero ojalá que pase. Ese es el eje, el tema no son los demás: ni el presidente Uribe, ni la Corte Penal, ni el Gobierno, ni los opositores. La llave del éxito es que las Farc respeten ciertas reglas básicas y se comprometan a cesar la violencia.

 

 

http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-13181521.html

 

 

Luis Moreno Ocampo estará hoy en el foro sobre marco jurídico para la paz, organizado por EL TIEMPO.

El exfiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo dijo que corresponde a las Farc hacer el mayor esfuerzo para el logro de la paz en Colombia.

El líder mundial estará hoy miércoles como invitado especial en el foro organizado por EL TIEMPO, la Universidad del Rosario y la Fundación Seidel Stiftung, sobre las obligaciones internacionales del Estado a propósito del proceso de paz.

El foro ‘Marco jurídico para la paz: ¿qué ocurre con las obligaciones internacionales del Estado?’ será en la Universidad del Rosario y transmitido por EL TIEMPO Televisión.

En el evento intervendrán, además del exfiscal de la CPI, el procurador Alejandro Ordóñez y el jefe del equipo negociador del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle. En el panel estarán Carlos Gaviria, Carlos Holmes Trujillo y Juan Carlos Esguerra.

EL TIEMPO conversó con el exfiscal Ocampo, quien cree que debe haber un mayor diálogo entre el Gobierno y la Corte Penal Internacional (CPI), en busca de salidas que permitan salir adelante con el proceso.

Usted ha dicho que se podría encontrar una fórmula para que los máximos jefes de las Farc acusados de delitos de guerra y de lesa humanidad puedan ser elegidos en las urnas. ¿Cuáles podrían ser?

No veo una oposición posible entre un acuerdo de paz y la ley. El acuerdo con las Farc va a enmarcarse en el sistema legal colombiano. La ley colombiana, incluyendo el Estatuto de Roma, que la integra desde que lo ratificó Colombia, va a definir el marco del acuerdo. El Estatuto de Roma no es un obstáculo, pues no limita la participación política de los acusados. De hecho, el hoy presidente de Kenya fue elegido mientras era juzgado por la CPI. La Corte Constitucional ha dicho que no toda la pena puede ser de aplicación condicional. Eso deja un margen de discreción que incluye el monto y las modalidades de la prisión preventiva.

¿La cárcel para los jefes guerrilleros que han cometido los peores delitos será un asunto no negociable?

De nuevo, la ley da el marco del acuerdo. La Corte Constitucional ha dicho que no toda la pena puede ser de aplicación condicional. Eso deja un margen de discreción que incluye el monto y las modalidades de la prisión preventiva.

Sugiere que debería haber un mayor ‘análisis’ de la situación entre la fiscal de la Corte Penal Internacional y el Gobierno. ¿Cómo sería eso?

En su carta, la fiscal (Fatou Bensouda) ha ofrecido un diálogo para aclarar estas cuestiones. Entiendo que el presidente Santos se reunió con ella en Nueva York y ese diálogo está abierto.

¿Es una ingenuidad o, como ha sugerido la CPI, un hecho ‘grosero’ que los jefes guerrilleros que han cometido los delitos más graves no vayan a la cárcel?

La fiscal solo ha dicho que, a su criterio, una interpretación razonable del Estatuto de Roma exige que las penas a máximos responsables sean de cumplimiento efectivo.

¿Existe la posibilidad cierta de que si los jefes guerrilleros no tienen penas adecuadas, que impliquen cárcel, la Corte Penal Internacional podría asumir la competencia de sus casos y juzgarlos?

Si la Fiscal, luego de analizar los nuevos elementos sigue considerando que debe abrir la investigación de la situación de Colombia, deberá pedir la autorización de la Cámara de Cuestiones Preliminares y deberá acreditar que la justicia colombiana no ha llevado adelante procedimientos genuinos. Colombia podrá afirmar que la decisión sobre las clases de penas que aplican son parte de sus prerrogativas, e invocar que tiene la primacía para actuar. La cuestión será resuelta finalmente por los jueces.

¿Habrá algún camino para que la comunidad internacional entienda la singularidad de las circunstancias de Colombia, y en caso de que se firme la paz acepte que este es un bien superior y que podría no haber cárcel para los autores de los más graves delitos?

Colombia es el caso más singular de los últimos diez años. Nadie ha hecho más que Colombia en todo el mundo. Ha condenado a los máximos dirigentes de las FARC, ha desmovilizado miles de integrantes de los grupos paramilitares y sometidos a cientos de ellos a las leyes de Paz y Justicia. Ha condenado parlamentarios involucrados con los grupos violentos. Ha condenado militares responsables de los llamados “falsos positivos”. Al mismo tiempo ha ejecutado acciones ejemplares para liberar secuestrados como el operativo que logró la libertad de Íngrid Betancourt. Si me permite la analogía del fútbol, Colombia es como Barcelona, tiene que ganar jugando exquisitamente. El acuerdo de paz tiene que satisfacer diferentes requerimientos: verdad, justicia, reparación de las víctimas, desmovilización de las Farc y abandono de las armas, asegurar la no repetición de los crímenes, recuperar por acuerdo y en un solo esfuerzo el monopolio de la fuerza por el Estado. Si se logran todos esos objetivos, será un milagro.

¿Una legislación interna, que sea entendida como un nuevo pacto para la paz, no es una razón suficiente para que la comunidad internacional y la Corte sean más flexibles con la cárcel para los jefes?

La no impunidad para los jefes de las Farc no es solo un reclamo de la fiscal, es parte de la decisión de la Corte Constitucional y una demanda de la mayoría de los colombianos. Alguien es responsable de lo que ocurrió. Las modalidades de esa privación de libertad, como el lugar, son cuestiones que debe decidir Colombia.

La Fiscal de la Corte Penal ha dicho en una de sus cartas a la Corte Constitucional que sus criterios no obedecen a “políticas públicas” sino al rigor jurídico que tiene ese tribunal como mandato de la comunidad internacional. ¿Esto significa que la Corte será inflexible? ¿Tiene que ser inflexible?

La Fiscal tiene un rol legal y lo lleva adelante. Ella tuvo la amabilidad de anticipar su posición para colaborar con el proceso de paz. Su decisión de actuar o no en el futuro le va a requerir analizar todos los factores que se hayan presentado. Ella decidirá si solicita permiso a la Corte o no. En última instancia, si la Fiscal actúa son los jueces quienes van a decidir. Ellos van a escuchar a todas las partes, incluyendo a Colombia si desea cuestionar la apertura de la situación ante la Corte Penal Internacional.

El presidente Juan Manuel Santos y líderes como el exjefe del gobierno español Felipe González han dicho que la comunidad internacional (y la CPI, como parte de ella) debe crear condiciones para facilitar la paz en Colombia. ¿Habrá alguna comprensión especial con Colombia?

Creo que hay un gran respeto y comprensión por Colombia, pero al mismo tiempo la trayectoria jurídica de Colombia, incluyendo la ley de Justicia y Paz, elevan las expectativas. El estado Colombiano no tiene los problemas de Siria o de Sri Lanka. Se espera de Colombia un acuerdo que sea perfecto, que se termine con la violencia y que se cumpla con la ley.

Usted cree que es inevitable que la Corte Penal entre a Colombia a aplicar justicia si no se cumple con el criterio de ‘complementariedad’. ¿Es decir, si no se aplica una justicia interna ‘adecuada’?

Creo que es un error poner el acento en una hipotética futura actuación de la Corte Penal Internacional. La gran dificultad que veo son las Farc. Son sus líderes quienes deben aceptar su responsabilidad, entregar las armas, liberar a los secuestrados, desmovilizar a miles de combatientes y garantizar que los crímenes no se van a repetir.

¿Cómo le parece el acuerdo sobre la participación política logrado en La Habana entre el Gobierno y las Farc?

Me parece muy importante que Colombia avance. Entiendo las objeciones. Hay mucha gente en Colombia que se opone al proceso de paz, porque no confía en las Farc y tienen sus razones. El Gobierno tiene que hacer a la vez acuerdos con muchos grupos: claro, con las Farc, pero también con los ciudadanos, con las víctimas, con los que se oponen. Lo que veo de positivo es que si el acuerdo se logra según la ley, respetando la verdad y la justicia y la reparación, sería posible que miles de chicos que hoy están en la guerrilla dejen de serlo y se podría trabajar en rehabilitarlos. Si no, esos chicos van a estar muchos años más con la guerrilla. El acuerdo de paz es tan positivo porque permite desmovilizar a miles de personas que están en la guerrilla forzados o por equivocación. También entiendo que personas como el expresidente Álvaro Uribe exijan cumplimiento de la ley. Colombia tiene un sistema democrático que funciona. Todo esto es el gran desafío del acuerdo de paz.

¿Es Colombia un caso inédito en este tema hoy?

Sí, el caso de Colombia es único. Lo que pasó con la Ley de Justicia y Paz es increíble.

¿A quién le corresponde el mayor esfuerzo?

No va a ser tan fácil que la guerrilla se comprometa a entregar las armas, a desmovilizarse, a integrarse a la vida democrática. Pero ojalá que pase. Ese es el eje, el tema no son los demás: ni el presidente Uribe, ni la Corte Penal, ni el Gobierno, ni los opositores. La llave del éxito es que las Farc respeten ciertas reglas básicas y se comprometan a cesar la violencia.

¿Sugiere usted entonces que el mayor esfuerzo para el logro de la paz recae sobre las Farc?

Si se logra imponer algún tipo de sanción, aunque sea a un grupo pequeño de las Farc, eso ya es un enorme triunfo. Yo veo que el país está dispuesto para la paz, pero no sé si las Farc lo están.

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