LOS NARCOS: DE GRANDES CAPOS A CABECILLAS QUE SUBCONTRATAN

Los narcos: de grandes capos a cabecillas que subcontratan

Menos visibles e interesados en negociar con E.U., así son los narcos colombianos de hoy.

Nelson Matta Colorado | Medellín | Publicado el 29 de noviembre de 2013

 

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/el_narcotrafico_de_hoy_vs_el_de_los_80/el_narcotrafico_de_hoy_vs_el_de_los_80.asp

 

 

 

Dos décadas de lucha contra el narcotráfico transformaron las empresas criminales, que pasaron de ser monopolios con jerarquías definidas, a estructuras que operan en red y subcontratan procesos.

El escenario del negocio también cambió: según la DEA, desde 2011 Perú superó a Colombia en producción de hoja de coca, aunque las exportaciones de cocaína las sigue dominando nuestro país.

El último “Análisis Situacional del Narcotráfico” (2013), elaborado por Ameripol, arroja que las Farc y las bacrim (bandas criminales) son los principales traficantes de Colombia y, en comparación con los narcos de los 80 y 90, están explorando nuevas rutas hacia África, los Balcanes y el Canal del Suez.

La subcontratación de procesos permitió que las bandas de Centroamérica y México tengan más importancia en la ruta hacia E.U., algo que antes era monopolizado por los carteles de Medellín y Cali.

Otra transformación vino de la mano del aumento del consumo interno, al pasar Colombia de ser un mero productor a un país consumidor, por lo que parte de la producción de drogas no se exporta, sino que distribuye a modo de microtráfico en las calles.
 
 
EL AYER
Guerra frontal contra el estado
El cartel de Medellín desató una guerra frontal contra el Estado y la Fuerza Pública: asesinó a funcionarios del Gobierno y la Rama Judicial, detonó bombas en sitios públicos y se atribuyó esos crímenes a través de comunicados. Gran parte de esa guerra tuvo la intención de frenar el tratado de extradición. En consecuencia, los capos del cartel se convirtieron en los más perseguidos del mundo, cazados por diferentes gobiernos.
 
Cultura traqueta y farandulera
En pleno auge del cartel, zoológicos de animales exóticos fueron importados al país, se construyeron haciendas como Nápoles, para celebrar la opulencia del narcotráfico. La cultura traqueta se extendió por las comunas de Medellín, se derribaron ranchos para hacer edificios en laderas pobres y las camionetas de alta gama colmaron las calles. El mafioso se transformó en una figura de la farándula, codeándose con famosos y políticos.
 
La extradición era temida
La premisa de los narcos era “prefiero una tumba en Colombia, a una cárcel en Estados Unidos”. Defendieron esa postura a toda costa, con muertes y amenazas, porque su arraigo era tan grande que no soportaban estar lejos de la familia y sus propiedades. Los principales miembros del cartel de Medellín que padecieron la extradición fueron Carlos Lehder y Fabio Ochoa; del clan de Cali, los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela.
 
Grandes capos y monopolios
La estructura de las organizaciones era piramidal, en cabeza de grandes patrones que controlaban el monopolio del narcotráfico y todas sus cadenas: cultivo, producción, exportación y distribución. De 1985 a 1992, el control lo tuvo el cartel de Medellín; de 1992 a 1996, el de Cali; de 1996 a 2002, el clan del Norte del Valle. Después las riendas las tomaron las Auc y las Farc, como grandes dueños de zonas de cultivo y puertos de exportación.
 
 
EL HOY
Alianzas con la corrupción
En vez de hacerle la guerra al Estado, los narcos de hoy prefieren manipularlo a través de la corrupción. El fenómeno más sonado en la actualidad es la bacrim-política, por la cual, según la Fiscalía, hay 208 funcionarios públicos investigados por supuestos nexos con las bandas criminales.
De esta manera, los delincuentes ahorran dinero en gasto bélico, eluden la persecución y extienden sus redes de manera más efectiva en la sociedad.
 
Aprendieron a pasar inadvertidos
Los narcos aprendieron que su mejor protección es el bajo perfil, moverse en carros poco llamativos, evitar parrandas bullosas y la suntuosidad en los gastos. Los capos antiguos usaban los medios de comunicación como caja de resonancia para sus actos; los de ahora le huyen a la exposición mediática, pues aquel que sea ‘carteliado’ dura poco en el poder. El promedio de ascenso y captura de un cabecilla, según la Policía, es de 3 años.
 
Prefieren negociar con E.U.
El sometimiento a la justicia estadounidense de los hermanos “Comba” y “el Doctor” (2012), cabecillas de “los Rastrojos”, así como “Rogelio” y “Yiyo” (2008/09), herederos de “la Oficina”, confirman la tesis de que los capos de hoy prefieren negociar con E.U. Los beneficios: grandes rebajas de pena si se convierten en informantes, la posibilidad de rehacer sus vidas en ese país al terminar la sentencia y la posibilidad de conservar algunos bienes.
 
Trabajo en redes y subcontratado
El negocio del narcotráfico se “democratizó”, ya no hay grandes capos (el último fue extraditado en julio, Daniel “el Loco” Barrera) y las estructuras criminales operan en redes, subcontratando diferentes servicios: el cultivo, el transporte, la distribución, la seguridad, el sicariato y demás.
Las autoridades han detectado células cada vez más pequeñas y especializadas, cuya cúpula es rápidamente reemplazada cuando hay capturas.
 
 
OPINIONES
“No podemos menos que horrorizarnos”
General Rodolfo Palomino, director de la Policía Nacional
“Lo mejor que le pudo ocurrir a Colombia fue haber acabado con esos grandes carteles, el de Cali y el de Medellín. Ambos no solamente desafiantes, sino perversos. Toda esa estela de dolor, muerte, terror y tragedia, que dejó el cartel de Medellín en particular, hoy le dio paso a una mayor tranquilidad en la ciudad de Medellín y en el país. No podemos menos que horrorizarnos solamente al recordar aquellos escenarios de tragedia que se vivieron con la actuación siempre demencial de ese cartel”.
 
 
OPINIONES
Tres cambios en el modelo del negocio
Andrés Julián Rendón, exsecretario de Gobierno de Antioquia y docente
“Uno de los principales cambios fue que se atomizó el liderazgo criminal, y la manifestación de eso han sido las vendettas al interior de las bandas, para lograr la jefatura máxima. Un segundo cambio, fue que se pasó de la figura del traqueto ‘mostrón’ a una generación criminal menos visible; los criminales entendieron que la exposición mediática es el principio del fin de su carrera. Y el tercero, fue que se sofisticó el lavado de activos: antes el blanqueo era en la construcción, hoy se hace en múltiples industrias”.

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