CRIMINALIDAD DE PEQUEÑAS BANDAS AZOTA LA SEGURIDAD EN CINCO REGIONES

Criminalidad de pequeñas bandas azota la seguridad en cinco regiones

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9:31 p.m. | 16 de Marzo del 2014

http://www.eltiempo.com/justicia/criminalidad-de-pequenas-bandas-en-colombia_13667457-4

 

 

 

 

Fiscalía pone la lupa a zonas rojas en las que actúan redes que no tienen el poder de las ‘bacrim’.

Con el paz y salvo que iba a entregar por una ‘vacuna’ fue capturado en Puerto Lleras (Meta) Hugo Alberto Gómez, señalado de ser integrante de la banda Bloque Meta y quien le estaba exigiendo a un empresario de palma africana de la zona 50 millones de pesos para garantizar su seguridad y proteger sus cultivos.

Ese grupo que delinque en los Llanos Orientales es apenas uno de casi un centenar de pequeñas bandas que, sin tener el aparato armado de los ‘Urabeños’ y los ‘Rastrojos’, intentan consolidar su poder criminal en puntos focalizados del país. (Vea la infografía: Pequeñas bandas ponen en alerta cinco regiones)

La Unidad de Bandas Emergentes de la Fiscalía tiene identificados a los jefes de varias de esas redes que, según reportes oficiales, se han vuelto más violentas a la hora de exigir el pago de extorsiones. “Son grupos que tienen entre 25 y 50 integrantes, un poder muy alto de renovación y que en muchos casos terminan sirviendo a las grandes bandas”, indicó el fiscal Álvaro Sarmiento, jefe de esa Unidad. (Lea también: Policía dice que está debilitando las bandas delincuenciales).

A pesar de los golpes de las autoridades, es usual que estos grupos reaparezcan después de un tiempo en sus mismas zonas de influencia o en áreas cercanas, con el mismo nombre o variaciones parecidas, para no perder la capacidad de intimidación que generan los crímenes del pasado.

Según las autoridades, en agosto del año pasado fue capturada gran parte de la banda ‘los Ácidos’, que delinquían en el barrio Florida de Cali, pero hay evidencias de que se reactivaron en temas de microtráfico y extorsión. La Fiscalía tiene reportes de delitos cometidos en el Valle por ‘los Anticristos’, ‘los Petecuy’ y ‘los Chacales’, que alcanzaron a tener un brazo armado en el Chocó.

El defensor del pueblo, Jorge Armando Otálora, considera que esas bandas están generando zozobra en las comunidades y que “es muy complicado cuando el muchacho de la esquina se hace jíbaro y luego se quiere volver el dueño del barrio”.

En las comunas de Medellín, que son de las más afectadas por esas redes, actúa ‘la Agonía’, banda, dedicada a cobrar vacunas al transporte público y los tenderos. En el barrio Belén delinquen ‘los Pajaros’, que perdieron a 16 integrantes la semana pasada en una operación de la Policía en la que fue capturado ‘Gomelo’, jefe de la red. También hacen presencia ‘los 115’ y ‘los Picúas’.

¿Por qué se mantienen?

Medellín sufre desde los años 80 la presencia de grupos delincuenciales creados por el capo Pablo Escobar. Esa organización terminó fomentando los combos que se atomizaron y terminaron en una guerra a muerte entre las facciones de Maximiliano Bonilla, alias ‘Valenciano’ y Érikson Vargas, alias ‘Sebastián’; ambos fueron capturados y extraditados a Estados Unidos.

Ese fenómeno de extendió a zonas del Valle del Cauca, especialmente Cali y el puerto de Buenaventura, uno de los puntos más críticos en el país. Además de soportar a ‘los Urabeños’, los habitantes del puerto han sido azotados por bandas como ‘la Empresa’.

Esos grupos se aprovechan de que las autoridades habían centrado sus esfuerzos contra los grandes capos, y además se han nutrido de la experiencia de desmovilizados de las Auc. Por estar ubicados en las mismas zonas en las que viven sus víctimas, el nivel de denuncia es muy bajo.

Las pequeñas bandas son responsables del desplazamiento urbano en algunas ciudades y, según Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), ellos son el problema de violencia en los barrios, aunque se presentan como la supuesta solución. “Cobran a sus víctimas por protegerlas de su propia violencia y terminan incursionando en microtráfico, prostitución y en juegos de suerte”, señaló Restrepo.

Agregó que en Bogotá la violencia que se registra en sectores como Cazucá, Bosa y Suba se relaciona con esas organizaciones. En la capital del país han sido detectados ‘los Rolos’ y ‘los Costeños’ y fueron famosos los enfrentamientos de los clanes familiares de ‘los Pascuales’ con ‘Los Luisitos’, con quienes se disputaban el control de la zona de San Cristóbal en el nororiente de la ciudad.

En el mundo criminal, más de dos décadas

‘Los Botalones’

Esa banda surgió de la violencia paramilitar del Magdalena Medio y del grupo del exjefe de las Auc Ramón Izaza y Arnubio Triana Mahecha, ‘Botalón’.

Mantuvo una sangrienta guerra contra ‘los Urabeños’ por tener el control de rutas del narcotráfico y al tiempo fue golpeada por las autoridades, que capturaron un importante número de sus integrantes, entre ellos, a varios miembros de la Fuerza Pública.

Alias ‘Botalón’, jefe de la organización, está en Justicia y Paz y es uno de los que espera recuperar este año su libertad, a pesar de las dudas sobre el poder que seguía detentando en la organización. La Fiscalía lo procesa por 280 hechos delictivos, entre estos varias masacres perpetradas por el Frente Puerto Boyacá de las Auc.

‘La Cordillerra’

Esta banda surgida de la organización del narcoparamilitar Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’, se instaló en Pereira y Dosquebradas (Risaralda), desde donde se coordinaban movimientos de droga. extorsiones, cobros de cuentas y se manejaban negocios de prostitución y juego en todo el eje cafetero. Esta red logró ser tan poderosa que tuvo negocios con otras, como la banda del ‘Bronx’ de Bogotá para la venta de estupefacientes al menudeo en la capital de la república.

‘La Cordillera’ es una de las organizaciones más golpeadas por las autoridades, que han capturado a más de 70 de sus integrantes, entre ellos a los jefes de la organización.

‘Los Buenaventureños’

Esa organización empezó a delinquir en el puerto de Buenaventura, el Valle del Cauca, y luego de disputas con ‘Urabeños’ y ‘la Empresa’, terminó desplazándose a Cali, donde siguió delinquiendo.

“Ellos son de los más violentos, y de los primeros que siguieron el ejemplo de los paramilitares y empezaron a torturar y desmembrar a sus víctimas”, dijo un investigador.

‘Los Buenaventureños’ son señalados de ser los responsables del desplazamiento de decenas de habitantes de sectores como Brisas de Comuneros, en el oriente de Cali.

Aunque esa estructura también ha sido perseguida por las autoridades, sigue activa en delitos como microtráfico, extorsión y el sicariato.

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