PIEDAD CÓRDOBA HABLA DE SU PAPEL EN EL PROCESO DE PAZ

Piedad Córdoba habla de su papel en el proceso de paz

Por:|

9:39 p.m. | 04 de Mayo del 2014

http://www.eltiempo.com/politica/entrevista-con-piedad-cordoba_13932517-4

 

 

 

 

 

La exsenadora dialogó con María Isabel Rueda sobre el nuevo estilo de su participación política.

Hace un año Piedad Córdoba auspiciaba los paros agrarios. Hoy es la voz sensata que pide desmontarlos…

Es cierto, apoyé el paro agrario de agosto anterior. El de hoy es legítimo, sus motivaciones son justas y consensuadas entre organizaciones indígenas, afro, mestizas en la Cumbre Agraria. Debería terminar en un diálogo para resolver asuntos históricos y estructurales en una mesa para pactar la paz con justicia social con el sector rural.

¿Pero su consejo sobre este nuevo paro es cuál?

Que por razones estratégicas no hagamos el paro, aprovechemos más bien el espacio de interlocución que nos abre el Gobierno. Se ha tomado la tarea de llamarnos para que nos reunamos. ¿Por qué no agotamos este espacio de interlocución?

¿Veo a una Piedad distinta, más sensata, menos revoltosa?

Se lo adjudico al paso del tiempo, a la experiencia y al conocimiento más a fondo de lo que está pasando. Y a mis convicciones por el diálogo.

¿Eso significa que Piedad está trabajando por los intereses del Gobierno y no en contra, como parecía en el paro del 2013?

No es exacto. No me he pasado al bando del Gobierno. Estoy posibilitando que Santos abra un espacio para discutir lo que creemos que debe ser el acuerdo para saldar la deuda histórica con el sector rural y con los más pobres de este país.

En todo caso, la Piedad sensata, que está jugada con el proceso de paz, sabe que este paro puede hacer mucho daño…

He dicho que hay que agotar todos los espacios de diálogo; la propuesta es legítima. Por el contexto político, sectores que no quieren la justicia y la paz y a los que les es más rentable la guerra podrían pescar en río revuelto. Al paro del Catatumbo se metió mucha gente a aprovecharlo, a generar caos. Y en esta ocasión puede pasar lo mismo; esa es mi preocupación.

¿La gente de Marcha Patriótica y la del paro es la misma?

No. La Marcha es un componente de la movilización social. Pero ahí está el Congreso de los Pueblos y muchas otras organizaciones de orden étnico: negros, indígenas, campesinos, mujeres, ambientalistas, estudiantes… que hacen parte de la Cumbre Agraria, que es el hito más importante del movimiento agrario en el país en los últimos 50 años. Fue un acierto encargarle la coordinación de la mesa rural al exministro José Antonio Ocampo, un crítico del modelo neoliberal rural, pero documentado, argumentativo, un progresista que ha tenido espacios de reconocimiento en la Cepal y en la ONU. La oposición tiene que aprovechar esos espacios.

A pesar de lo que le pasó en materia de derechos políticos, usted se ha reinventado como líder. ¿Es exagerado decir que es el momento de Piedad?

No lo sé. Perdí los derechos pero he seguido haciendo política con algo muy formador: me fui a la calle para buscar lo que defendía, pero no con tanto conocimiento como ahora. Estar con los campesinos, con los indígenas, los afro, las mujeres, los estudiantes… conocer la realidad rural. He hecho ahora más política, con más contenido, y el espacio para interlocutar se ha ampliado.

Ideológicamente, ¿dónde está parada la nueva Piedad?

Para la derecha soy de la guerrilla, y para la izquierda soy del Partido Liberal y además tomo whisky.

(Risas) Las diferencias de su caso con el de Petro. Usted presentó su tutela personal, pero no atropelló a la justicia con cientos de tutelas de calanchines…

La violación del derecho en sí mismo es igual. Hay una gran extralimitación de funciones del Procurador con un asiento político muy fuerte. Pero, obviamente, yo era simplemente una senadora opositora. Él es alcalde, tiene capacidad de movilizar a mucha gente. La protesta a mi favor no tuvo la misma relevancia. De todas maneras, aquí se ha generado una matriz de protesta contra las facultades del Procurador.

¿Por qué cuando le pasó a usted primero, Petro se quedó callado?

Más allá de eso, hasta votó por el Procurador y como congresista participó en la aprobación del Código Disciplinario, que le da esa facultad.

¿Lo de Bogotá ha salido mal con Petro?

Son visiones del manejo de la ciudad. Para unos es excelente, para otros, pésimo. Lo cierto es que casi no ha podido gobernar.

¿Comparte el fastidio de Petro contra la iniciativa privada?

Colombia tiene que instalar un modelo donde la iniciativa privada confluya. Respetuosa de los derechos humanos y del ambiente. Por ahí debe pasar la ética empresarial, frente a los logros y a la utilidad, que no puede ser vulgar, ni exagerada, ni que arrodille los derechos de los demás. En Bogotá se puede. No podemos ir a la penúltima moda: que se jodan los particulares y que cuando lleguemos se vayan para Marte. Eso no debe ser así. Con todo respeto por el modelo que quiso implantar en basuras, Petro lo pudo haber hecho de otra manera, con acompañamiento del sector privado.

Hablemos de la campaña. ¿Votaría por Peñalosa, que dice que continuaría igual el proceso de paz de Santos?

No. Peñalosa ha dicho que si se encuentra a ‘Timochenko’ lo mata. Esa no es una salida que busca el país. Con ellos es con quienes hay que buscar la reconciliación y ese lenguaje no nos conviene.

¿Por qué cree que el equipo Clara López-Aída Avella no despega?

Ambas son muy buenas, con una trayectoria que nadie desconoce, pero la gente tiene temor por los últimos debates sobre Bogotá, de los que responsabilizan a la izquierda. A eso hay que agregarle la dificultad de los sectores de la izquierda para unirnos.

¿Será que una izquierda desordenada va a votar por Santos?

No creo. Santos sí ha llevado este proceso hasta donde no lo había llevado nadie, pero una cosa es la terminación del conflicto y otra la discusión sobre una paz sustentable y sostenible, sobre lo que va a haber discusiones y, en sectores como el mío, nos vamos a apartar del modelo económico, social y ambiental del Gobierno.

¿Piedad Córdoba está electoralmente con Santos?

Yo estoy apoyando el proceso de paz.

¿O prefiere mantenerse neutral o patrocinar el voto en blanco?

El que es neutral ni ama ni odia. Es un carro en neutro que no se mueve para ninguna parte. Tampoco recomiendo el voto en blanco ni la abstención, menos con la (abstención) estructural que hay en este país. Voy a votar por el proceso de paz y creo que todos los que estemos definiendo entre la paz y la guerra tenemos que votar.

Conclusión, Piedad votará por Santos…

El voto es secreto. Votaré por la paz.

Algunos recomiendan que, para no parecer electoralmente oportunista, el Presidente no debería firmar ningún acuerdo antes de elecciones…

Ojalá lo hiciera mañana mismo con las Farc y el Eln. Si van a humanizar, a desminar, a pactar un cese bilateral del fuego, a parar el reclutamiento de niños, a dar lugares donde están los desaparecidos forzados, ¿como no firman ya?

¿Eso con el Eln está marchando?

Sí. Hay un proceso de acercamiento muy serio. Hay que resolver todas las dificultades. Tengo confirmado que el papa Francisco vendría a la firma del acuerdo de finalización del conflicto armado entre el Gobierno y los insurgentes.

Me sorprendió verla en La Picota buscando hablar con el general Rito Alejo del Río…

Apenas estamos haciendo el protocolo para ello. Si queremos una paz sustentable hay que dialogar con todo el mundo. El antecedente es un comité de reconciliación que se conformó en La Picota y que se ha extendido a todas las cárceles del país entre sectores de militares e insurgentes que están en las cárceles, que encontraron que podían haber conversado desde antes y que descubrieron que no es posible hablar de la paz si no están los militares ahí también.

¿Para usted, inevitablemente el acuerdo de La Habana debe incluir a los militares?

Sí. No es para prolongar la impunidad ni negociar los derechos de las víctimas, pero sí tenemos que dialogar con todos los que han estado involucrados en esta larga guerra.

¿Qué hacer con los autores de delitos de lesa humanidad?

Existen formas jurídicas que no implican impunidad. El país tendrá que buscarles una salida. Pero para que haya reconciliación no podemos firmar una paz chueca, donde todo el mundo no cuente la verdad. Hasta habrá que considerar un acuerdo con las ‘bacrim’.

¿Cómo así que hablar con las ‘bacrim’?

Algunos calificamos a las ‘bacrim’ de neoparamilitares. No es un acuerdo político, sino sobre la delincuencia. Están pidiendo hablar con el Gobierno. Es un acuerdo de sometimiento a la justicia, pero dando garantías.

La última vez que nos sentamos a hablar, usted y Chávez acababan de ser ‘botados’ por comunicado del entonces presidente (Álvaro) Uribe como intermediarios de los secuestros. Desde entonces se ha deteriorado brutalmente la situación de Venezuela. ¿Tienen razón los que temen que Colombia vaya hacia allá?

Las situaciones que se generan en Venezuela hay que respetarlas bajo la premisa de la libre determinación de los pueblos.

Mi pregunta es si ese es el modelo de país que a usted le gustaría para Colombia…

El que me gustaría es un país donde no haya hambre, miseria, pobreza, pero donde se respete la iniciativa privada. Colombia tiene que darse su propio modelo, porque en Venezuela no ha habido una guerra de 50 años ni el paramilitarismo que se ha dado aquí. Es una sociedad robusta. Colombia tiene que buscar su propia salida en momentos en que se cuece el proceso de paz y una mayor participación de muchos sectores, y donde los empresarios tienen que perderle el miedo a sentarse con quienes pensamos distinto, porque solo así podemos construir la nación.

¿La nueva Piedad reconoce que se ha equivocado en el pasado?

Sí. Reconozco que, como cualquier ser humano, me he equivocado, he sido exagerada, pero jamás he utilizado las armas, legitimado matar a otro ser humano o violar sus derechos absolutamente a nadie. Parte de buscar la reconciliación de este país es reconocer el daño que se ha hecho. En mi momento, con la palabra desmedida, indiscutiblemente causé daño y no puedo seguir haciéndolo si quiero ayudar a construir este país.

¿De qué es exactamente de lo que se arrepiente?

He hecho daño no solo con la palabra, sino también cuando no he sido capaz de escuchar. La verdad no es la mía. Ahora que me vengo poniendo en los zapatos de un militar o de un empresario también he tenido que escuchar sus temores.

¿De sus vinculaciones con las Farc también se arrepiente?

Tenían como propósito el intercambio humanitario y acabar la guerra con este país. Arriesgué en eso todo mi capital político, costárame lo que me costara. Mucha gente me dijo: ‘Sálgase porque nadie se lo va a agradecer’. Yo no busco agradecimiento. Pero por eso no me pueden decir que hago parte de las Farc, así como ahora no me pueden decir que hago parte del gobierno de Santos.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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