LOS ELENOS TAMBIÉN LE SUMAN A SANTOS

Los elenos también le suman a Santos

Por: Juanita León, Mar, 2014-06-10

http://lasillavacia.com/historia/proceso-de-paz-47857

 

 

 

Esta mañana varios medios anunciaron con bombos y platillos el “inicio del proceso de paz con el ELN”. Aunque es una buena noticia, la realidad es que hasta ahora el Gobierno y la guerrilla están en una fase de exploración y que falta un tiempo -este período con las Farc tomó casi dos años- para comenzar propiamente la negociación. Sobre todo porque por las características del ELN será un proceso particularmente enredado.

Dado lo que falta por cocinarse para que un proceso de paz con los elenos sea una realidad, que el anuncio se haga justamente cuatro días antes de las elecciones es una movida electoral. Pero no necesariamente por eso una movida mala si se vuelve realidad.

Mediante un comunicado conjunto, el Gobierno y el ELN anunciaron que desde enero iniciaron una fase exploratoria de conversaciones cuyo objetivo es acordar una agenda y el diseño de un proceso que haga viable el fin del conflicto armado y la construcción de la paz. Y que ya acordaron que la agenda incluirá el tema de víctimas y la participación de la sociedad civil.

La Silla supo que un equipo liderado por el ex ministro Frank Pearl, quien también es negociador en La Habana con las Farc, se ha reunido en dos ocasiones durante más de 20 días cada uno, con ‘Antonio García’, el jefe militar del ELN. Una vez en Brasil y otra en Ecuador, los dos países que estarían acompañando el proceso además de los países cuatro garantes y acompañantes al proceso en La Habana.

No es la primera vez que el Gobierno habla de los acercamientos con el ELN en épocas recientes y con cierto oportunismo.

En mayo, Santos dijo que “ojalá podamos hacer que confluyan los dos procesos y terminar de una vez con todas las guerrillas en Colombia”, un anuncio que -como contó La Silla- ayudó a pavimentar un acuerdo con la Cumbre Agraria y con el Congreso de los Pueblos, que reúne organizaciones campesinas de zonas donde el ELN tiene presencia, para levantar el paro agrario. Aún así, ese mismo día le bajó un poco la caña y sólo aventuró que “estamos en ese coqueteo y hasta ahí puedo decir”.

Esta vez, el anuncio ya fue formal y firmado también por el ELN, lo que indicaría que la cosa va en serio. Pero que el comunicado no hable de temas más concretos en la agenda de la futura negociación da una idea de la dificultad que existe para arrancar un proceso de paz con el ELN.

“Si es simplemente el anuncio de que estamos en la fase exploratoria, eso ya lo sabíamos. Y aunque es positivo, lo veo más en clave electoral faltando tan pocos días para las elecciones. Lo que estábamos esperando en esta parte de la campaña era el anuncio de la apertura de la mesa”, le dijo a La Silla una persona que ha seguido de cerca los procesos con el ELN.

El poder popular
Varios medios alcanzaron a titular que había arrancado un proceso de paz con el ELN.
El Gobierno y el ELN anunciaron hoy que continúan en una faseexploratoria de diálogos con ánimo de abrir una negociación.

Según varias personas que conocen esa guerrilla, ya sea porque fueron elenos o porque participaron en alguno de los múltiples procesos fallidos con ellos, una negociación con el ELN es muy difícil por varias razones.

La primera es que una negociación exclusivamente con el ELN no conduciría al fin del conflicto si a la vez las Farc no dejan las armas, ya que la primera es una guerrilla mucho más pequeña. Por eso, cualquier cosa que se pacte con el ELN, salvo acuerdos regionales muy puntuales en regiones donde tienen presencia, tiene que estar supeditado a la negociación con las Farc.

Las cifras oficiales estiman que el ELN tiene aproximadamente 1.270 combatientes y unos dos mil milicianos.

Sin embargo la fuerza de esta guerrilla no radica –como le sucede a las Farc- en su poderío militar. Radica en su penetración de las estructuras sociales que ha logrado durante su casi medio siglo de existencia, lo que conduce al segundo problema, que es más abstracto pero, acaso, más importante.

Resulta que durante décadas el ELN ha estado casado con una idea del poder popular que dificulta las negociaciones.  Según le explicó un ex eleno a La Silla, en la década de los 80 el ELN llegó a la conclusión que debían crear un poder alterno que denominaron la Asamblea Nacional Popular, compuesta por los sectores populares y la guerrilla, como un paso previo a la destrucción del contrincante (el Establecimiento y su Estado).

Cuando el ELN dio el paso a la negociación política esta idea del poder alterno derivó en la bandera de la Convención Nacional, que era la misma Asamblea Nacional Popular pero más amplia pues incluía a los intelectuales, a los sindicatos, etc. Ya no tenía la tarea de ejercer el poder revolucionario sino de encontrar la solución política al conflicto.

Era una especie de parlamento paralelo al del Capitolio para acordar las reformas que el ELN cree que el país necesita y que justifican, en su imaginario, la guerra que llevan librando desde 1964.

Es decir, que mientras las Farc han creído que son el ejército del pueblo que buscaba sustituir a un Estado corrupto, el ELN considera que su negociación sería con la sociedad en esa Convención Nacional.

De ahí la importancia que tiene para ellos que uno de los puntos de la Agenda, que están discutiendo con el gobierno, incluya el punto de la participación de la sociedad civil. Aunque es precisamente este punto “filosófico” el que ha sido una de las razones para que tantos procesos con el ELN hayan fracasado.

El pasado difícil de los diálogos con el ELN
Los dos temas más difíciles de acordar en una potencial agenda de diálogos son la la política minero-energética y la participación de la sociedad civil.
Muchos han interpretado el anuncio de Santos a cuatro días de las elecciones como una jugada electoral.

Las primeras negociaciones con el ELN fueron entre 1991 y 1992, cuando el gobierno de César Gaviria se sentó con las Farc, el ELN, lo que quedaba del EPL y la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar en Caracas y, después del fallido golpe de Hugo Chávez a Carlos Andrés Pérez, en Tlaxcala (México).

Esas negociaciones, en las que estaban Jesús Antonio Bejarano (en Caracas), Horacio Serpa y Héctor Riveros por el Gobierno y ‘Antonio García’ por el ELN, se rompieron en mayo de 1992 cuando se supo que el ex ministro Argelino Durán Quintero, secuestrado por el EPL, había muerto en cautiverio.

El gobierno Samper avanzó en conversaciones en Maguncia (Alemania), después de que el hoy candidato a la vicepresidencia por el Centro Democrático, Carlos Holmes Trujillo, hizo los primeros acercamientos con los entonces líderes elenos ‘Francisco Galán’ y Carlos Arturo Velandia, también conocido como ‘Felipe Torres’. Más adelante intervinieron dos alemanes, Werner y Micaela Mauss. Las conversaciones se dieron en Alemania  y en Colombia, y no solo participó el Gobierno sino organizaciones de la sociedad civil.

El 12 de julio de 1998, dos años después y cuando quedaba menos de un mes de gobierno Samper, se firmó el acuerdo de Puerta del Cielo entre la sociedad civil y el ELN; el gobierno no lo firmó. En ese acuerdo se pactaban varias cosas, como la eventual finalización del secuestro, terminar el reclutamiento de menores y dejar de sabotear los oleoductos.

En el acuerdo se establecía que se haría una “Convención Nacional” para proponer transformaciones sociales, económicas y políticas de toda índole. Lo más enredado -y lo que a la postre contribuyó a hacerlo inaplicable- es que esa Convención debía incluir al Estado, a la sociedad civil y a la guerrilla y “estimular espacios regionales y sectoriales de preparación”, pero no iba a tener la capacidad de tomar decisiones legislativas por sí mismas.

En el gobierno de Andrés Pastrana, a pesar de que no se ejecutó el acuerdo de Puerta del Cielo, se retomaron los contactos con Cuba en 1999. Luego se negoció una zona de encuentro en el sur de Bolívar, acompañada por Cuba, España, Noruega, Francia y Suiza, pero en junio de 2000 el gobierno finalizó ese proceso, cuando las comunidades de Cantagallo, San Pablo, Santa Rosa y Yondó, aupadas por los paras, se movilizaron en contra del despeje de esta región.

En la era de Álvaro Uribe también hubo conversaciones. Recién posesionado el ex presidente, hubo contactos exploratorios en Cuba y en noviembre de 2003, según Verdad Abierta, Uribe se reunió con ‘Felipe Torres’, que ha sido en varias ocasiones uno de los facilitadores.

Luego hubo, según Indepaz, ocho rondas en La Habana entre 2005 y 2007, después de que entre 2004 y 2005 sirviera de facilitador el entonces embajador mexicano Andrés Valencia.

La decisión clave para lograr esos diálogos fue que el gobierno Uribe permitió la excarcelación de Galán en septiembre de 2005 y, tras dos encuentros en La Habana, a inicios de 2006 dio a Galán, a “Antonio García” y a Ramiro Vargas el estatus de interlocutores representantes del ELN, lo que les levantó las órdenes de captura.

Las conversaciones siguieron avanzando e inicialmente buscaban pactar un “acuerdo base”, con cese al fuego y reconocimiento de la existencia de un conflicto armado,  para seguir avanzando. Pero el ELN pedía no firmar el TLC y las partes no lograron acordar dónde se debía concentrar ni cómo verificar quienes eran los miembros de esa guerrilla, que no quería revelar la identidad de sus miembros ni concentrarse en unos puntos específicos porque a su juicio eso produciría una desventaja militar.

Eso empantanó las conversaciones, al tiempo que el Comando Central del ELN le quitó la vocería a Galán después de que éste fue a la Casa de Nariño a hablar con Uribe, lo que tampoco ayudó.

Ya sin Galán, el ELN propuso un acuerdo nacional más amplio, no solo entre Gobierno y guerrilla, que aterrizara en una Constituyente, algo que nunca se concretó y que estaba en línea con la vieja idea de la Convención Nacional.

Los otros bemoles
Este es el mapa de presencia del ELN que elaboró en diciembre la Fundación Paz y Reconciliación, que lideran León Valencia y Ariel Ávila.

Fuera de este obstáculo doctrinario, está que una de sus principales banderas de negociación no es realmente negociable para el gobierno, según ha dicho reiteradamente a las Farc: la política minero-energética.

El ELN está disperso por al menos diez regiones de Colombia. En casi todas con hay algún tipo de presencia del sector extractivo (petróleo o minería).

Uno de sus principales bastiones es el Catatumbo, la región de Norte de Santander donde tienen unos 260 hombres y que fue una de las primeras regiones en las que se encontró petróleo en Colombia a fines del siglo XIX. Aunque hoy produce menos del uno por ciento del petróleo del país, es la principal actividad económica organizada en la región y pueblos como Tibú provienen de campamentos petroleros.

Además, el Catatumbo es estratégico porque los oleoductos Caño Limón – Coveñas y Petronorte lo cruzan y porque el proyecto del oleoducto Bicentenario también pasaría por ahí. Por ahora no hay explotación minera, pero sí hay varios títulos mineros que suman más de 25 mil hectáreas en Convención, El Tarra, Tibú y Teorama.

El llamado ‘triángulo ABC’ -de Arauca, el norte de Boyacá y Casanare- es otra de las zonas de fuerte influencia del ELN, con una de las mayores producciones de petróleo del país. Es ahí donde ha tenido asiento su frente Domingo Laín, responsable de muchos atentados contra la infraestructura petrolera, y donde en los últimos años estuvieron coordinados con las Farc.

Además tienen presencia en la Serranía de San Lucas en el sur de Bolívar (donde hay minería de oro), la zona montañosa de Cauca y Nariño, La Guajira, Chocó y Antioquia.

En estas regiones, este comunicado podría mover algunos votos, según dijo una fuente que conoce los movimientos sociales en estas regiones.

“Eso podría sumar unos 20 mil votos de las bases cercanas a los elenos en esas zonas”, dijo.

“Ese apoyo no era tan fácil de conseguir sin un acuerdo, porque el documento sirve para que las bases sepan que los acercamientos, y el posible apoyo electoral, son reales y tienen el compromiso de la cúpula de esa guerrilla.”

Aunque realmente, si este anuncio tiene un interés electoral, como lo denunciaron inmediatamente los uribistas, no es para asegurar esos votos. Serviría más bien para darle un argumento adicional a los que dicen que votarán en blanco (entre 3 y 11 por ciento, según la encuesta) o los que están todavía indecisos (entre 300 mil y 600 mil) y que quizás al saber que hay otro proceso de paz en ciernes se animen a darle el espaldarazo a Santos para que los lleve a buen término.

El síndrome

Y como último obstáculo está su “síndrome del hermano menor” frente a las Farc, que en esta coyuntura gana aún más relevancia como otro reto a superar.

La guerrilla de Gabino no está dispuesta a subordinarse a las Farc pero cualquier cosa que el gobierno le dé al ELN se convierte automáticamente en el “piso” de la negociación en La Habana.

Al mismo tiempo, sin una negociación con el ELN, el proceso con las Farc quedaría cojo. Por ejemplo, sería muy difícil que el frente 10 de las Farc se desmovilice en Arauca sabiendo que el territorio que deje lo va a ocupar el Domingo Laín.

En el gobierno consideran que el “Fin del Conflicto”, como se ha llamado este punto en la Agenda con las Farc tiene que ser uno solo con el del ELN.

”No puede haber dos modelos de dejación de armas, ni dos procesos de refrendación, ni dos ejercicios de esclarecimiento de la verdad”, dijo hoy Santos. “Un proceso de paz integral en el que estén tanto las Farc como el ELN, es la mejor garantía para las víctimas y para el país de que este conflicto terminó para siempre y nunca más se va a repetir”.

Y es precisamente por esto último que el Gobierno justifica su anuncio hoy. Como el sábado anunció los “principios” que enmarcarán la negociación sobre víctimas y también creó una subcomisión para tratar con las Farc cómo sería el fin del conflicto, acelerar lo del ELN tendría sentido. Esto crearía, a la vez, un incentivo grande para el ELN que no quisiera quedarse atrás en esta negociación viendo cómo las Farc son las que escriben la historia del conflicto y cómo capitalizan políticamente el acuerdo de paz.

Dicen los del gobierno que justamente por eso los colombianos tienen que saber “qué está en juego” si se elige Santos. O más bien, a buen entendedor pocas palabras, qué está en juego si no se reelige este domingo.

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