JAIME BERNAL CUÉLLAR REVELA PRIMEROS DETALLES DE DIÁLOGOS CON EL ELN

Jaime Bernal Cuéllar revela primeros detalles de diálogos con el Eln

El exprocurador dice que existen las condiciones para cumplir el propósito por parte del Gobierno.

Por: MARÍA ISABEL RUEDA

17 de junio de 2014

http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/entrevista-con-el-exprocurador-jaime-bernal-cuellar/14135040

Desde que yo tengo memoria, usted ha sido un incansable resucitador de los innumerables intentos fracasados de hacer la paz con el Eln.

Estoy en esto desde que fui llamado por el Eln, en 1998, cuando ejercía como Procurador General. El proceso estaba suspendido después de varias reuniones que habían hecho en Tlaxcala (México) y se concertó, con autorización del Gobierno, una reunión en Maguncia (Alemania) con ‘Pablo Beltrán’, a la cual asistieron diferentes personas, entre ellas usted.

Al verlo allá tan serio, no podía creer lo que contaban: que del claustro de Maguncia usted se volaba con frecuencia y capaba los interminables seminarios con el Eln. ¿Qué diabluras hacía usted en la Puerta del Cielo?

La paz hay que construirla con música y amor.

( Risas) Hasta nos tocó dormir varios días en el cambuche de un campamento guerrillero, afinando el acuerdo al que, otra vez, el Eln terminó tomándole el pelo. ¡De eso ya han pasado 15 años y nada!

Se hicieron múltiples reuniones fuera del país y en Colombia y siempre existieron pretextos, dificultades y aparentes justificaciones para dilatar cualquier acuerdo. En especial, siempre consideraron que era necesario realizar lo que han llamado “convención nacional”, que tiene por finalidad lograr la reunión de diferentes sectores sociales. (Lea también: El primer reclamo del Eln al Gobierno)

¿Los jefes del Eln con los que se negociaría en la actualidad son los mismos de 1998?

Al parecer, sí.

Los más viejos del planeta. En eso les ganaron a las Farc. Los líderes del Eln ya se podrían pensionar por edad y tiempo de servicio…

No me cabe la menor duda.

¿Qué tan cercano es usted del Eln?

Para la negociación con el Eln se conformó la Comisión de Facilitación desde 1998, de la cual hacen parte destacadas personalidades que han luchado por construir la paz. Creamos confianza con ellos, lo que me significó que las Auc, a través de Carlos Castaño, me declararan objetivo militar, razón por la cual me tocó hablar con Castaño.

¿Y de qué habló esa vez con Castaño?

No hablé solo una vez, sino como ocho. Siempre tratando de convencerlo de la importancia de que el Eln pudiera hacer su convención nacional y tratando de hacerle ver la importancia de acabar esta guerra. Pero un día de esos lo mataron.

¿En realidad cree que esta vez sí va en serio y que, como las Farc en La Habana, con el Eln se va a constituir una mesa de negociación?

Es indispensable, porque existen las condiciones para cumplir el propósito por parte del Gobierno.

¿Por qué solamente una semana antes de las elecciones llegaron a la conclusión de que esas condiciones estaban dadas?

Durante muchos años, el Eln utilizó formas para dilatar las conversaciones y posibles soluciones, lo que motivó el retiro de algunas personas que acompañaban el proceso de paz, entre ellas usted. Generaba desconfianza este grupo alzado en armas. Hoy existen razones, como el propósito claro y exacto del Gobierno, el Marco Jurídico para la Paz, los diálogos realizados en Cuba, donde ha habido tres puntos de acuerdo, y, en especial, el respaldo de 8 millones de colombianos para acabar el conflicto armado.

¿Eso significa que el triunfo del presidente Santos se puede entender como un mandato del pueblo para construir la paz, que, incluso, ha entendido hasta el Eln?

Creo que el triunfo del presidente Santos generó varios retos. Uno, considerar que la paz debe ser una política de Estado; dos, la obligación de la ciudadanía de respaldar las negociaciones que se llevan a cabo en La Habana; tres, la obligación para la guerrilla de respetar los acuerdos; o sea, las elecciones del día 15 sí resultaron ser un mandato para la paz, que debe incluir al Eln.

¿Y cree que con la sola firma de los acuerdos se alcanza la paz?

No. Los acuerdos son la base o presupuesto necesario para empezar a construir la paz a través de transformaciones sociales, económicas y políticas.

¿Pero esas metas prácticamente no fueron los programas de las campañas políticas?

La paz no es el simple cese de hostilidades. En realidad, durante las campañas políticas se reconocieron deficiencias en aspectos como salud, educación, justicia, entre otros, planteamientos que servirán para desactivar las causas que han justificado, según sus protagonistas, el levantamiento en armas.

¿Ya está escogida la comisión negociadora con el Eln?

Que yo sepa, no. Es discrecional del señor Presidente y en ningún momento me han llamado para colaborar. Desconozco la agenda que se haya acordado en los diálogos previos y el lugar, si es que se ha escogido ya alguno.

Durante años, usted ha sido para el Eln como el Álvaro Leyva de las Farc. Si lo llaman, ¿estaría dispuesto a convertirse en el Humberto de la Calle del proceso con los ‘elenos’?

Jajajaja. La siguiente pregunta, periodista.

Por ahí me enteré de que, en una ocasión, usted, en un acto humanitario, fue a recibir a un secuestrado y lo dejaron una noche secuestrado también a usted. ¿Lo volvería hacer?

No me queda la menor duda.

¿Esos gestos humanitarios corren por cuenta suya o el Gobierno le da viáticos?

Han corrido por cuenta de mi propio bolsillo y se han hecho bajo la mayor discreción. Se trata de una colaboración con la paz.

Aunque supongo que arrancarán los diálogos con el Eln en mesa separada de las Farc, ¿lo lógico no es que en algún punto se junten?

Es incuestionable. La paz es única como derecho fundamental de los ciudadanos y, en consecuencia, debe haber uniformidad en los acuerdos, ya que existen ejes fundamentales que orientan dichas conversaciones y, necesariamente, se requieren soluciones uniformes.

¿Cuáles son esos ejes fundamentales o elementos comunes de las dos negociaciones?

Las víctimas son el común denominador y, a partir de allí, se deben cumplir los estándares internacionales de verdad, justicia, reparación y no repetición.

¿Deben ponerse condiciones para iniciar diálogos con el Eln o que la única condición sea ceñirse a una agenda, al igual que con las Farc?

Considero que el único condicionamiento sería acordar una agenda.

Pero en la agenda con las Farc ya hemos avanzado en varios puntos. ¿Significa que con el Eln hay que devolverse para discutir otra vez todo lo de atrás?

En esa agenda que se determine con el Eln habrá que resolver cuáles de los acuerdos de La Habana se acogen integralmente por parte del Eln, lo que evitaría repeticiones innecesarias. Las condiciones deben surgir de los avances que se hagan en los diálogos. Esto significa que, agotada la etapa de los posibles acuerdos, surgen obligaciones para los grupos guerrilleros relacionadas con la desmovilización, entrega de secuestrados, cese del fuego, desminado de campos, etc. Poner condiciones antes de discutir las diferentes agendas es pretender resolver el conflicto en forma anticipada.

Hoy se critica a la justicia por lentitud y falta de legitimidad. ¿Usted cree que la verdad y la reparación deben ser el resultado de un proceso penal?

Es un punto supremamente complejo. La justicia no está en condiciones de dar una respuesta integral y eficiente en caso de desmovilización de varios miles de guerrilleros, por lo que tienen que aplicarse algunos principios, como la priorización y selección de máximos responsables y buscar procedimientos o trámites penales diferentes a los de la justicia ordinaria, y debe pensarse necesariamente en comisiones de la verdad al margen del proceso penal y reparaciones efectivas con mecanismos distintos del solo proceso penal.

En dos palabras: ¿los guerrilleros, tanto de las Farc como del Eln, deben ir a la cárcel?

Debe existir absoluta claridad: no se trata de absolver o perdonar a los guerrilleros por los delitos; una cosa es la declaratoria de responsabilidad penal a través de sentencia condenatoria, y otra, muy distinta, la pena que se imponga, que puede ser privativa o no de libertad. En otros términos, debe existir determinación de responsabilidad penal para ciertos delitos y ciertos integrantes de estos grupos.

¿La conclusión anterior es fruto de una posición jurídica o política?

Es una postura jurídica. El Marco Jurídico para la Paz contiene las herramientas a partir de las cuales se puede edificar un sistema de justicia transicional para la solución del conflicto y concede facultades al Congreso para definir qué tratamiento punitivo otorgar dentro de ciertos límites allí establecidos.

Se discute si los militares podrían ser cobijados por el régimen de justicia transicional. ¿Es esto aconsejable?

Es indiscutible que en Colombia existe conflicto armado con múltiples actores, unos ilegales, como la guerrilla, y otros dentro de la institucionalidad del Estado, como las Fuerzas Militares. La dinámica de la guerra en algunas ocasiones genera excesos en el uso de la fuerza estatal

¿Pero cómo equiparar en el tratamiento a los guerrilleros con los militares?

Si se pretende acabar el conflicto, es imperativo que los militares también deban tener prerrogativas. Lo difícil es establecer el tratamiento diferencial que se les debe dar, porque lo que es incuestionable es que no pueden ser equiparados con los guerrilleros.

Los diálogos con el Eln siempre se han centrado en el sector energético y minero. ¿En esta oportunidad también?

Lo lógico es que ellos seguirán insistiendo en la que ha sido su bandera: que se reorganice el manejo de estos sectores para que el Estado pueda hacer una mejor redistribución de la riqueza y, de esta manera, evitar la explotación ilícita en el sector minero con repercusión en la sociedad.

Parece muy confiado en que esta vez sí será. ¿Pero cómo es posible creerle al Eln si, durante muchos años y múltiples intentos de diferentes gobiernos, este grupo guerrillero ha dilatado las conversaciones y ha evitado concretar acuerdos? Pa’ resbalosos, estos…

Porque el Eln ya no puede aplazar su reflexión sobre la construcción de la paz y lo inútil de la guerra, así como observar que la metodología usada por el señor Presidente y el extraordinario trabajo de la comisión del gobierno en La Habana han logrado avances que antes eran impensables. Cuando hay tres puntos de acuerdo generales y se entra a discutir otros temas de fundamental importancia, estoy convencido de que la paz, con el respaldo del pueblo colombiano, es posible y es la última oportunidad de que los grupos armados ilegales lleguen a un acuerdo con el Estado, porque los colombianos ya están fatigados de la guerra y los ojos del mundo están puestos sobre el proceso.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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