SANTOS INVITÓ A ONU A APOYAR EL POSCONFLICTO

Santos invitó a ONU a apoyar el posconflicto

El Presidente llevó a la Asamblea de Naciones Unidas los avances obtenidos en los diálogos con las Farc en La Habana, Cuba.

POR: JAVIER ALEXANDER MACÍAS | Publicado el 26 de septiembre de 2014

La intervención del presidente Juan Manuel Santos en la Asamblea 69 de la ONU, fue un discurso que medido en la intención y el tono de sus palabras, ubicaría al Jefe del Estado colombiano en un escenario de posconflicto, tanto, que envió un mensaje a las naciones para que brinden su apoyo una vez se de la firma del acuerdo final.

“Qué importante será entonces el aporte y concurso de la comunidad internacional, que desde ahora convocamos”, fue la invitación de Santos cuando en su intervención habló del posconflicto y los retos para la reincorporación de los desmovilizados, de garantizar la presencia del Estado en las zonas afectadas por el conflicto, y además, de garantizar la seguridad de la ciudadanía.

El mensaje del presidente fue un hecho vinculante al resto de países —y a la ONU—, más aún al agradecerles el compromiso con el proceso de paz “y su disponibilidad para ayudar en lo que sea necesario, no solo ahora, sino en la implementación de los acuerdos y el posconflicto”.

La lectura del analista del conflicto armado, Juan Carlos Ortega, sobre las palabras de Santos en la ONU, es que, para el Presidente, el proceso de paz va por buen camino y al parecer la firma del acuerdo final estaría muy cerca, casi a la vuelta de la esquina.

La percepción de Ortega está basada en las palabras del mandatario colombiano: “Una Colombia sin coca y sin conflicto era un sueño imposible hace apenas unos años o décadas. Hoy puedo decirles que es una posibilidad real. ¿Se la imaginan? Estamos ya asumiendo la discusión de los dos últimos puntos sustantivos: víctimas y el fin del conflicto”.

En estas frases, y otras como: “hoy puedo decir a la comunidad internacional que estamos más cerca que nunca de lograr esa paz”, Ortega ve un optimismo moderado, y una visión de quererle mostrar a Colombia y al mundo, que el proceso de paz avanza rápidamente y por buen camino.

“Sin embargo, no puede desconocerse que aún faltan puntos por discutir y entre estos hay dos coyunturales: víctimas y fin del conflicto. Son duros de tratar porque se tratará la implementación de los acuerdos, la posición de las Farc con respecto al desarme y la desmovilización y la reintegración a la civilidad”.

Santos fue optimista
La forma en como el presidente Juan Manuel Santos presentó los avances de los diálogos entre el Gobierno y las Farc, dejaron la sensación de un optimismo que haría bien al proceso y al país, pero que debe ser moderado.

No obstante, al presidente Santos le faltó mostrar que aún no se está en la mitad del camino y que se requiere mucho apoyo internacional por las dificultades que atravesará el proceso de paz en adelante.

Así lo analiza Camilo González Posso, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz. “Le faltó equilibrar mostrando todos los obstáculos que quedan por vencer y la necesidad de un apoyo nacional e internacional. No solo llamar a la solidaridad porque estamos avanzando, sino llamar a la corresponsabilidad de muchos países porque hay temas que son compartidos como el narcotráfico y la extradición”, dice.

Pero González Posso advierte que no se debe —ni puede— desconocer dentro de las posibilidades, que el proceso puede ser exitoso, y el mensaje de que se está avanzando es válido, pues se ha llegado a un punto donde no se había llegado antes.

Mostró los acuerdos
“El proceso que adelantamos en La Habana desde hace dos años con las Farc ha sido serio, realista, digno y eficaz, y tiene avances concretos. Pactamos una agenda de 5 puntos sustantivos, de los cuales ya hemos logrado acuerdos sobre 3: el Desarrollo Rural Integral, la Participación Política y el Problema de las Drogas Ilícitas”.

Con estas palabras, el presidente Juan Manuel Santos empezó la explicación de los acuerdos que se han logrado con la guerrilla en la mesa de diálogos. Sobre el primer punto, enfatizó en que se acordaron inversiones para el campo, también en trabajar para que los campesinos sin tierra tengan acceso a ella, y generar mayor bienestar para las familias campesinas.

En Participación Política, se buscó ampliar la democracia para construir la paz e impulsar la participación ciudadana, y romper el vínculo entre política y armas.

“En cuanto al problema de las drogas ilícitas, hemos acordado seguir desmontando las estructuras mafiosas del narcotráfico, impulsar un gran programa nacional de sustitución de cultivos y desarrollo alternativo, y tratar el problema del consumo desde un enfoque de salud pública”, dijo.

En este punto, el mandatario realizó, tal vez, uno de los anuncios esperados: las Farc se comprometieron a buscar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, “y a poner fin a cualquier relación que hayan tenido con este fenómeno”.

Hubo reacciones contrarias
La ponencia del presidente Santos ante la ONU generó diversas reacciones en el país, incluso en las Farc.

El grupo guerrillero insistió en que el Gobierno debe ir más allá de la retórica, y centrar su atención en la discusión de las salvedades inmersas en los acuerdos parciales de los tres primeros puntos de la agenda de negociación.

“Tenemos formidables avances, no queremos ponerlo en duda, y el acuerdo parcial sobre asuntos agrarios es una constancia de ello; pero insistimos en observar las salvedades y en la necesidad de meditar en torno a las conclusiones de los foros que se realizaron para consultar a la gente sobre el asunto”, manifestó la delegación de Paz de las Farc.

En el país, voces como la de la excandidata presidencial Martha Lucía Ramírez, cuestionan el accionar de las Farc cuando se está negociando y asevera que los beneficios para la guerrilla deben limitarse a crímenes del pasado.

“Somos 7 millones de ciudadanos que insistiremos en la continuidad del proceso que se adelanta en La Habana”, y agrega que “debe estar condicionado a algunos requisitos humanitarios como acabar el reclutamiento de menores, dejar de sembrar minas antipersonal, y respetar la vida de los soldados y policías en estado de indefensión, aboliendo los crímenes de guerra”.

La mente de Santos ya está en el posconflicto, pese a que faltan puntos importantes por discutir, y esos puntos determinarán la velocidad de las conversaciones en lo que resta de los diálogos para la terminación del conflicto armado en el país.

PARA SABER MÁS

CENTRO DEMOCRÁTICO ANALIZARÁ TEXTOS

El partido Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe afirmó que dará a conocer un documento con el análisis de los textos que publicó el Gobierno sobre los diálogos de paz. La colectividad afirmó, que en lo que han estudiado se evidencia que no hay una agenda conjunta entre la guerrilla de las Farc y el Gobierno. El grupo político reitera que mientras se hacen las conversaciones de paz, se siguen viendo actos terroristas en varias zonas del país. A su vez, el congresista José Obdulio Gaviria indicó que existe una inconsistencia de la reforma política con los acuerdos de paz.

ANÁLISIS

En la Onu, Santos usó un lenguaje sentimental

Diego Cediel
Profesor de la Universidad de La Sabana

El Presidente recurrió a un mecanismo retórico efectivo: la exposición sentimental de los argumentos. Inició con la figura metafórica de la “luz” del proceso de paz colombiano, en medio de la “oscuridad” del mundo asolado por la guerra y la enfermedad. Su estrategia movió los sentimientos del auditorio hacia la esperanza colombiana por un mundo mejor. Luego, insistió en ese mismo recurso al presentar los testimonios de las víctimas, dos mujeres azotadas por la guerra, una de ellas menor de edad que abogaba por un propósito igual de noble al de la paz, el no reclutamiento de menores en la guerra. De ahí su efectividad, pues no hay quien sea indolente ante esos sentimientos. Como segundo recurso retórico presentó y seleccionó sus argumentos en función de una sola idea: La cercanía de la paz. Al presentar el conflicto como histórico, cruel y devastador, enmarcó los otros argumentos como las opciones más realistas y efectivas para la terminación del conflicto. Culpar a unos pocos de enriquecerse con la guerra también le facilitó el propósito, ya que les atribuyó a los “enemigos de la paz” el papel de obstáculos para lograr el acuerdo. Parece que el vocabulario maniqueo y efectivo que utilizó en campaña, lo replicó en la ONU. Esperar si le funciona.

EN DEFINITIVA

El mensaje que el presidente Santos dejó ante la comunidad de naciones es que el proceso de paz con las Farc va por un buen camino y que el mundo será clave en un eventual posconflicto.

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